La Calma

He estado leyendo a Nazareth Castellanos, neurocientífica que me parece maravillosa en su manera de explicar cómo funciona el cerebro.

Nazareth en su libro “El puente donde habitan las mariposas” nos cuenta cómo mediante la voluntad a través de la respiración se puede reconstruir la arquitectura neuronal.

La intención del libro según comenta la autora es explicar la famosa frase de Santiago Ramón y Cajal “Todos podemos se escultores de nuestro propio cerebro, si nos lo proponemos”

Llevo ya unos años sintiendo que la respiración es una herramienta súper potente para la regulación emocional.

Lo que experimento en mi cuerpo cada vez que pongo atención en cómo respiro, me confirma que importante es esto para conseguir ir hacia la calma.

El cerebro hace su trabajo ya que al dar cuenta de la respiración, se activa la parte anterior de la corteza cingulada y nos damos cuenta del momento presente. En este estado el cerebro puede disminuir la furia de la emoción.

La corteza cingulada anterior es la región neuronal que regula la cognición y la emoción. Es la zona más involucrada en la gestión de las emociones, la toma de decisiones y la inhibición del comportamiento, la relevancia emocional y la motivación. Su mayor actividad se asocia a mayor bienestar y calma.

Esto que recojo del libro que os he citado, me parece maravilloso. Poder a través de la respiración cambiar el rumbo de lo que está sucediendo y poder entrar en un estado de calma y bienestar. 

Podemos activar y regular todas estas funciones con el simple acto de observar nuestra respiración.

La respiración también me ha ayudado a poder entrar en contacto con mis hijos para poder acompañar sus momentos de miedo, frustración, ira, sin intentar tapar la emoción.

Desde este estado de calma, podrás sostener, acompañar y sobre todo transformar lo que está sucediendo.

Me apetecía mucho compartir esto ya que le da una explicación científica a esas cosas que cuando las probamos vemos que funcionan.

Por ejemplo, cuando yo estoy más tranquila puedo escuchar y sostener mejor a mis hijos que cuando he tenido un mal día y me siento más cansada, frustrada y en definitiva tengo menos capacidad y claridad.

Podemos aprender a habitar este mundo desde la contemplación a la respiración.

También quería invitarte a practicar la compasión hacia ti mismo cuando tengas días oscuros en los que todo se enreda. Es natural así que respira y cuenta cómo te sientes y trata de repararlo cuando te sea posible.

Quizá esto te parece imposible realizar en tu día a día de prisa y sentir que no llegas a todo.

Pero te hago una pregunta, ¿Hasta dónde tienes que llegar?

Y si en lugar de correr tanto, te paras un momento para escuchar tu respiración y piensas en cómo estás respirando. 

Todos tenemos cinco minutos para esto y te aseguro que los beneficios pueden ser increíbles si empiezas por ahí.

Te invito a entrar en el mundo de contactar contigo, con algo tan vital e importante cómo respirar y poner conciencia en ello.

Al ejercitar esto, podrás adquirir poco a poco la capacidad de estar más calmado. Y si tu estas regulado, tu entorno más cercano se va a contagiar de esto.

Somos espejo, tus hijos van a reflejar lo que tú les muestres. 

En este mundo tan loco seguro que respirar con conciencia nos beneficia a todos y sobre todo a tí.

Espero de corazón que esto te inspire y cuando la nube negra se pose en tu cabeza te acuerdes de respirar profundo y pensar que todo pasa y que el lugar desde donde lo mires y como lo acojas será tu realidad.

Gracias a Nazareth por transmitirnos su conocimiento y a todos los que habéis llegado hasta estas líneas.

¿Me dejas un comentario si crees que respirar con conciencia te puede ayudar a ir encontrando momentos de calma?

Un abrazote, 

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